LAS 4 CAUSAS DE LA PÉRDIDA DE TU PODER PERSONAL

LAS 4 CAUSAS DE LA PÉRDIDA DE TU PODER PERSONAL

 

En nuestro caminar por la vida lo debilitamos porque desconectamos de nosotros mismos. Con los años, acumulamos renuncias y heridas en nuestro corazón y nuestra alma; y nuestro corazón y nuestro Ser se hacen pedazos. Algunos pedazos de nuestro corazón y nuestra alma se pierden, otros los dejamos en alguna parte, y otros siguen dentro de nosotros, olvidados o enterrados voluntaria o involuntariamente.

1. Olvidar lo esencial

Nuestro Ser está formado por distintas dimensiones (el cuerpo físico, el cuerpo mental, el cuerpo emocional, el cuerpo espiritual, el cuerpo ancestral), pero en muchas ocasiones no conocemos bien nuestra complejidad, no la comprendemos y no atendemos el equilibrio. Vivimos priorizando sólo algunas de nuestras partes, nuestro cuerpo, nos identificamos con nuestro ego y olvidamos a nuestra alma.

Nos hablan de cuidar el cuerpo, la belleza, la imagen, la salud, pero no nos educan para cuidar nuestra mente, nuestras emociones. Menos aún nos enseñan y animan a escuchar nuestro interior sinceramente, a tener en cuenta nuestra esencia, incluso ni nos hablan de ello. Al final nos identificamos únicamente con los pensamientos y emociones de nuestro ego.

Olvidamos quiénes somos en cada renuncia a decir lo que pensamos, lo que sentimos o lo que deseamos sinceramente. Olvidamos quiénes somos cada vez que elegimos no tener en cuenta nuestra intuición y nuestra coherencia interna.

Y en cada silencio, cada falsedad, cada renuncia concreta, desconectamos de nuestra propia naturaleza, de nuestro Ser, y perdemos Poder poco a poco. Vivimos tan deprisa y tan distraídos que nuestra alma no tiene espacio en nuestra vida.

2. Acumular heridas emocionales y psíquicas.

Vivimos en una cultura donde se alimenta la creencia de que se puede evitar el dolor. Intentamos permanentemente alejar las emociones que consideremos “negativas” o los momentos dolorosos, negarlos, ocultarlos, ignorarlos, etc. Y esta creencias nos llevan a ocultar las heridas de nuestro corazón y nuestro espíritu en lugar de atenderlas.

Creemos y decidimos que es mejor, más fácil o más prudente relegar al olvido nuestros sentimientos, ilusiones, pensamientos y sueños en lugar de escucharlos.

Intentando evitar el dolor, construimos máscaras de felicidad, fuerza o seguridad, creyendo que es la solución. Pero nuestra propia mentira emocional nos impide sentirnos realmente felices, pues mantiene dentro de nosotros el dolor sin sanar.

Acumulamos recuerdos de tristeza y dolor durante toda la vida sin resolverlos. Acumulamos miedos infantiles, heridas de abandono, recuerdos de dolor, pensamientos limitantes que permanecerán en nosotros arraigados en nuestro interior y en nuestro subconsciente a pesar de nuestro esfuerzo de ignorarlos.

Sabemos que están allí e incluso, a pesar de que los percibimos en el día a día, seguimos en el intento de ignorarlos y no atenderlos, sin aceptar que son una de las causa más importantes de tu debilidad y tu tristeza actual, de tu pérdida de ilusión y Poder Personal.

3. La fragmentación interna.

Cada día nos suceden cosas, tomamos decisiones sin contar con el resto de la familia, como si en tu vida familiar solo estuvieras tu presente, a veces esas decisiones pueden ser trascendentales o sin importancia, porque no importa el la calidad de la decisión, pero si  el hecho en sí mismo, vivimos momentos que nos conmueven en las relaciones con nuestros seres queridos y en todo lo que nos sucede, no le damos tiempo a nuestro corazón ni a nuestra alma para que puedan comprender, integrar o recuperarse, y lo que es peor aún, nos prometemos un cambio que nunca llega. Intentamos cambiar el mundo y ni siquiera somos capaces de cambiar nosotros mismos.

El tiempo es mucho más lento que nuestro ritmo de vida. A pesar de las heridas, seguimos hacia delante sin parar, con tanta prisa que no podemos mantener el paso de reparación o sanación necesario y perdemos Poder Personal.

El resultado de esto es que, con los años, vamos dejando partes de nosotros mismos y nuestra alma en antiguas parejas, antiguos amigos, antiguos proyectos y sueños a los que, durante un tiempo amamos sinceramente y de los que nos hemos separado de modo doloroso.

En estas roturas, tu corazón se parte y tu alma también y, una parte de ti, se queda en ese sueño junto a esa persona o en ese lugar. Poco a poco te vas sintiendo vacío y sin fuerza, estás fragmentado. Cuando te sientes así es el momento de parar. De mirar hacia atrás y recuperar los tesoros que se perdieron abandonados por el camino. Sin ellos, proseguir es vivir fragmentado y sin fuerza. Es vivir con el alma rota. Es tan importante parar e ir despacio…

4. Entregar el poder a los demás.

Estamos completamente desenfocados. Algunos lo sabemos, pero no todos cambiamos nuestro punto de atención. Atendemos la demanda de una gran cantidad de personas que nos dicen cómo debemos dirigir nuestra vida, qué debemos hacer, cómo debemos pensar, sentir, trabajar, vestir, comer, etc.

De este modo, dejamos en manos de los demás y de nuestro ego la dirección de nuestra vida. Nos dejamos poseer y convencer. Olvidamos completamente escucharnos a nosotros mismos en profundidad, renunciamos a escuchar nuestra voz interior, nuestra intuición, y si la oímos muchas veces, renunciamos a hacerle caso. La debilitamos omitiendo lo que nos dice y lo ponemos en juicio de nuestra mente y de las opiniones externas.

No permitimos el silencio y la quietud necesarias para que este diálogo interno sincero se dé. Tememos encontrar algo dentro de nosotros que no aprueban los demás. Tenemos miedo a la contradicción interna y a la desaprobación externa. Y este miedo y el deseo de pertenecer nos hacen renunciar a muchas cosas que elegiríamos distinto: callamos y cambiamos decisiones, opiniones, pensamientos. Renunciamos a momentos, a personas y a decisiones de vida. Algunas pequeñas y algunas de ellas muy grandes.

Convertimos a todo el mundo en nuestro juez, les damos el poder de conducir nuestra vida a través de la necesidad de aprobación. Este modo de vivir y estar hacia fuera permanentemente, de renunciar a nosotros mismos, sin escuchar qué nos sucede, qué soñamos, qué opinamos… nos debilita.

Tu Poder Personal es tu fuerza vital, la seguridad en ti mismo, la energía que te nutre de capacidad de ser quien eres, que te da la fuerza de expresar tu autenticidad y crear tu propia vida. Tu Poder Personal habita dentro de ti, puedes estar completamente segura y seguro de ello, ¡ve a por él!

Maria Hartacho.[clip_image004%255B3%255D.gif]

Abrazos de luz a tu alma y que el día de  hoy  esté lleno de bendiciones para ti!

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