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MENSAJES DE LOS ÁNGELES PARA TI DIGEON 01/02/2025 ÁNGEL DEL AMOR: DEJA DE HUIR, EL AMOR ES TU DESTINO.

MENSAJES DE LOS ÁNGELES PARA TI DIGEON 01/02/2025 ÁNGEL DEL AMOR: DEJA DE HUIR, EL AMOR ES TU DESTINO.

El MENSAJE DE LOS ÁNGELES PARA TI lo trae hoy el ÁNGEL DEL AMOR y te dice: DEJA DE HUIR, EL AMOR ES TU DESTINO.Amado mío, hoy me acerco a ti como el Ángel del Amor para recordarte algo que tal vez has olvidado en medio del ruido del mundo: el amor es tu destino. No importa cuánto hayas intentado huir de él, cuántas veces hayas cerrado tu corazón por miedo al dolor o cuántas heridas hayas cargado en tu camino. El amor siempre ha estado ahí, esperándote, porque es parte de ti, de tu esencia, de tu razón de ser. Este mensaje que hoy comparto contigo es una invitación a detenerte, a respirar profundo y a permitir que el amor te encuentre. Porque, aunque a veces lo olvides, no estás aquí para sufrir, sino para amar y ser amado.

El amor no es algo que debas buscar desesperadamente fuera de ti; es una energía que nace en tu interior y se expande hacia todo el universo. Es la fuerza que mueve las estrellas, que une a las almas y que da sentido a la vida. Sin embargo, para experimentarlo plenamente, primero debes aprender a amarte a ti mismo. Sí, amado mío, el amor comienza dentro de ti. No se trata de egoísmo, sino de reconocer tu valor, de abrazar tus luces y tus sombras, y de permitir que esa llama divina que hay en tu corazón brille con toda su intensidad.

Este texto es un viaje hacia el amor, un recordatorio de que, a pesar de los tropiezos, las traiciones y los momentos de oscuridad, el amor siempre ha sido y será tu destino. No importa cuánto hayas dudado de ti, cuánto hayas creído que no lo merecías o cuánto hayas intentado protegerte cerrando tu corazón. Hoy es el momento de dejar de huir, de abrirte a la energía más poderosa del universo y de permitir que el amor te guíe hacia la luz. Porque el amor es tu hogar, tu verdad y tu destino. Y está más cerca de ti de lo que imaginas.

El amor es una energía que está presente en todo el universo, siempre fluyendo y conectando todo lo que existe. A veces, intentas escapar de él porque piensas que no lo mereces, o porque te da miedo enfrentarte a algo tan poderoso. Otras veces, lo buscas con todas tus fuerzas, deseando profundamente sentir ese amor verdadero que llena tu vida de sentido. Es como si el amor fuera una fuerza invisible que te empuja, pero que no siempre sabes cómo alcanzar.

Muchas personas buscan el amor de manera desesperada, como si fuera algo que deben encontrar fuera de sí mismas. Sin embargo, esa búsqueda constante y ansiosa no lleva a ningún buen resultado si no entiendes algo fundamental: para encontrar el amor, primero debes empezar por amarte a ti mismo. El amor no es algo que solo viene de los demás; nace dentro de ti, en tu corazón. Todos los seres humanos están hechos para sentir amor, para darlo y recibirlo desde el momento en que nacen. Es parte de tu naturaleza, algo que llevas dentro desde el principio.

La energía del amor no tiene límites; es infinita y está siempre disponible. Está ahí para unir a las almas, para crear conexiones profundas y para llenar de bondad los corazones que están dispuestos a recibirlo. No importa cuánto intentes negarlo o esconderte de él, en lo más profundo de tu ser siempre habrá un deseo, una necesidad de sentir amor. Puede ser el amor de un padre, una madre, un hermano, un amigo o incluso una pareja. Ese anhelo es universal y forma parte de lo que te hace humano.

El amor no es algo que puedas evitar, porque está en tu esencia. Lo que sí puedes hacer es aprender a reconocerlo, a aceptarlo y a compartirlo. Cuando comprendes que el amor comienza dentro de ti, todo cambia. Ya no lo buscas desesperadamente en los demás, sino que lo cultivas en tu propio corazón, y desde ahí, lo irradias hacia el mundo.

En tu camino en busca del amor, has enfrentado muchos obstáculos y dificultades. Estas experiencias te han llevado a creer, en ocasiones, que no mereces el amor o que el amor no está destinado para ti. Pero quiero que sepas algo muy importante: el amor sí está hecho para ti, y tú estás hecho para el amor. Tu corazón está lleno de amor, porque en realidad está hecho del amor de Dios. Tu existencia misma es una expresión de ese amor puro y verdadero que fluye en el universo.

Hoy es el momento de que entiendas que el amor no es algo estático; es una energía que puede transformarse, crecer y cambiar dentro de ti. Sin embargo, también debes ser consciente de que esa energía puede dar un giro inesperado. A veces, el amor puede convertirse en dolor, e incluso en odio, si no se maneja con cuidado. Las rupturas, por ejemplo, pueden ser momentos muy difíciles, especialmente cuando hubo amor verdadero en esa relación. El fin de un vínculo amoroso puede dejarte herido, confundido y lleno de emociones contradictorias.

Hubo un momento en tu vida en el que alguien en quien confiabas te traicionó. Sentiste cómo el amor que le tenías se quebraba en mil pedazos, y ese dolor se convirtió en algo tan afilado que parecía cortar tu alma. La traición y la humillación te dejaron una herida profunda, un dolor que te desgarró por dentro. A pesar de todo, seguiste adelante. Diste un paso tras otro, pero llevabas contigo una carga pesada: el dolor y el resentimiento que te hicieron dudar de si alguna vez podrías volver a encontrar el amor.

Pero aquí estás, aún de pie, aún respirando. Y aunque esas experiencias te marcaron, también te enseñaron algo valioso: eres más fuerte de lo que crees. El amor no desapareció de tu vida por esos tropiezos; simplemente tomó otra forma. Ahora es tu turno de transformar esa energía dentro de ti, de sanar esas heridas y de abrirte de nuevo a la posibilidad de amar y ser amado. Porque el amor no es algo que se pierde para siempre; siempre está ahí, esperando a que estés listo para recibirlo de nuevo.

Todo lo que te ha sucedido, querido mío, ocurrió porque en ese momento no entendías algo esencial: el amor más verdadero y puro que puedes experimentar es el amor hacia ti mismo. No te equivoques, esto no tiene nada que ver con ser egoísta. A lo largo de la vida, muchas personas han aprendido de manera equivocada que quererse a sí mismos es sinónimo de egoísmo, pero la realidad es muy distinta. Amarte a ti mismo no es egoísmo; es la base, el cimiento sobre el cual puedes construir un amor auténtico hacia los demás. Sin ese amor propio, es difícil dar y recibir amor de manera plena y sincera.

A menudo, las personas se unen en pareja con la esperanza de encontrar felicidad, pero luego se separan cargados de dolor, sufrimiento y malas experiencias. Ven estas situaciones como fracasos, como errores que marcaron sus vidas. Pero hoy quiero que veas las cosas de otra manera. El amor no siempre es algo lineal; puede estar compuesto de ciclos, momentos de unión y momentos de separación. Y eso no significa que hayas fallado o que el amor no sea para ti. Simplemente, es parte del proceso de aprender, crecer y entender qué es el amor en realidad.

Hoy me acerco a ti para que comprendas que el amor no es estático. Fluye, cambia y se transforma. A veces duele, otras veces llena tu vida de alegría, pero siempre está en movimiento. Lo importante es que aprendas a fluir con esos ciclos, a aceptarlos como parte de tu camino. No te aferres al dolor ni al resentimiento, porque eso solo te aleja del amor verdadero. En lugar de ver las rupturas o los desengaños como fracasos, míralos como oportunidades para conocerte mejor, para sanar y para fortalecer tu amor propio.

Recuerda, el amor comienza dentro de ti. Cuando te amas a ti mismo, estás preparado para amar a los demás de una manera más auténtica y profunda. Y cuando fluyes con los ciclos del amor, sin resistirte ni aferrarte, encuentras una paz interior que te permite vivir plenamente, sin miedo a lo que el futuro pueda traer. El amor está en ti, siempre ha estado ahí, y siempre estará contigo. Solo necesitas abrir tu corazón y permitirte sentir.

Por mucho dolor y sufrimiento que un desamor te haya causado, es importante que recuerdes algo fundamental: dentro de ti hay una fuente infinita de amor. Esa fuente no es algo lejano o externo; es la llama eterna del amor de Dios que arde en tu corazón. Esa llama nunca se apaga, por más oscuro que parezca el camino. Siempre está ahí, esperando a que la reconozcas y la dejes brillar.

Pero dime, amado mío, ¿por qué eres tan duro contigo mismo? ¿Por qué te tratas con tanta severidad y no te relacionas contigo desde el amor? ¿Acaso crees que quien te lastimó tenía razón? ¿Crees que no mereces el amor verdadero? Estas preguntas son importantes porque reflejan cómo te ves a ti mismo. A veces, permitimos que las heridas del pasado nos convenzan de que no somos dignos de amor, pero eso no es cierto. Eres digno de amor, siempre lo has sido y siempre lo serás.

Tu mente, en este momento, está bloqueando el flujo del amor. No solo el amor que viene de los demás, sino también el amor que nace dentro de ti y el que el universo quiere ofrecerte. Para sanar y sentir plenamente esa energía, necesitas abrir tu mente y tu corazón. Deja que el amor fluya libremente, sin miedo, sin resistencias. Permite que esa energía te llene, te transforme y te haga parte de algo mucho más grande.

El amor no es algo que debas buscar solo fuera de ti; también está dentro, esperando a que lo reconozcas y lo nutras. Cuando abres tu corazón al amor, no solo lo recibes, sino que también te conviertes en parte de esa energía universal. El amor deja de ser algo ajeno para convertirse en algo que eres, algo que vives y que compartes con el mundo.

Así que, amado mío, suelta el peso del pasado. Deja de bloquear el amor con pensamientos de desconfianza o desvalorización. Eres merecedor de amor, y ese amor comienza contigo mismo. Abraza esa llama eterna que hay en tu corazón, y verás cómo todo a tu alrededor comienza a cambiar. El amor está en ti, siempre ha estado ahí, y siempre estará contigo. Solo necesitas permitirte sentir.

El amor verdadero es incondicional. No pone condiciones, no exige nada a cambio, y no se basa en expectativas. El amor que viene con requisitos o demandas no es amor auténtico. Piensa en cómo Dios te ama: Él te conoce completamente, sabe cuáles son tus defectos y tus virtudes, y aun así, te ama sin reservas. Su amor por ti es infinito y no depende de lo que hagas o dejes de hacer. De la misma manera, tú debes aprender a amarte a ti mismo. No se trata de ser perfecto, sino de aceptarte tal como eres, con tus luces y tus sombras.

Para lograrlo, es esencial que te conozcas a fondo. Escucha tu voz interior, esa que a veces queda ahogada por el ruido del mundo exterior. Pregúntate quién eres realmente, más allá de las opiniones de los demás o de las etiquetas que te hayas puesto. Cuando descubras tu esencia, cuando te reconozcas con honestidad, llegarás a un punto en el que podrás admirarte y amarte. No se trata de ignorar tus defectos, sino de aceptarlos como parte de ti, sin juzgarte ni castigarte. Acompáñate con amor y compasión, como lo harías con un amigo muy querido.

Este amor incondicional hacia ti mismo es la clave para poder dar y recibir amor de manera plena. Es como abrir una puerta que permite que la energía del amor fluya libremente a través de ti. El amor es una fuerza que siempre eleva, que siempre te hace bien. No importa si es un gran gesto o algo pequeño; cualquier acto de amor tiene el poder de levantarte el ánimo, de llenarte de luz y de hacerte sentir en paz.

Además, el amor es una fuente de unión y armonía. Cuando amas a alguien, ya sea una pareja, un amigo o un familiar, creas un vínculo especial con esa persona. Entre ustedes se forman lazos energéticos que permiten un intercambio de energía positiva. Lo mismo ocurre cuando te amas a ti mismo: estableces una conexión profunda con tu propio ser, un lazo energético que te llena de bienestar y te ayuda a sentirte completo.

Así que, recuerda, el amor incondicional comienza contigo. Cuando te amas de verdad, sin condiciones, te conviertes en un canal de esa energía poderosa que es el amor. Y desde ahí, puedes compartirlo con los demás, creando un círculo de unión, armonía y paz. El amor es la fuerza más grande que existe, y tú eres parte de ella. Déjate llevar por su corriente y verás cómo tu vida se transforma.

El universo está lleno de una infinidad de formas de vida, seres de luz y almas que vibran en diferentes frecuencias. Entre todas estas existencias, el amor es el hilo invisible que las conecta de manera perfecta. Es como un lazo que une a todas las almas, haciéndolas sentir parte de algo más grande, algo que las guía de vuelta hacia el amor mismo. El amor tiene el poder de fusionar las almas, de convertirlas en una sola energía que fluye hacia la misma dirección: la del amor puro y universal.

Sabes que el amor no conoce límites. Es una energía que va más allá del tiempo y el espacio. No importa dónde estés o en qué momento te encuentres, el amor siempre está presente. De hecho, el amor es la fuerza que está detrás de todo lo que existe en el universo. Es el motor que mueve las estrellas, los planetas y todo lo que habita en ellos. Por eso, resistirte al amor es como resistirte al flujo natural del universo. Es como nadar contra la corriente, luchando contra algo que, en realidad, está ahí para sostenerte y guiarte.

El amor tiene el poder de disolver el juicio, el odio, el dolor e incluso el sufrimiento. Cuando permites que el amor entre en tu vida, todo comienza a transformarse. El amor no es algo estático; tiene muchas formas y colores, y cada uno de ellos tiene algo especial que ofrecerte. Con el tiempo, irás descubriendo todas estas manifestaciones del amor, y cada una te enseñará algo nuevo sobre ti mismo y sobre el mundo que te rodea.

El amor es la energía fundamental del universo, la base de todo lo que existe. Y tú, como parte de este universo, también estás hecho de amor. No importa lo que hayas vivido en el pasado, no importa si alguien te lastimó o te hizo dudar de tu valor. Lo que importa es que entiendas que mereces amor, que eres digno de él y que puedes alcanzarlo. El amor no es algo que esté fuera de tu alcance; está dentro de ti, esperando a que lo reconozcas y lo dejes brillar.

Así que, amado mío, no te resistas más. Abraza el amor que eres, el amor que llevas dentro. Permite que esa energía fluya a través de ti, sanando tus heridas y llenando tu vida de luz. El universo te está esperando con los brazos abiertos, listo para mostrarte todas las formas y colores del amor. Solo tienes que dar el primer paso: creer que eres merecedor de él y permitirte recibirlo. Porque el amor es tu esencia, y siempre ha estado contigo.

El amor incondicional es aquel que no necesita razones ni motivos para existir. Simplemente es, se expande y fluye sin pedir nada a cambio. Ese es el tipo de amor que debes aprender a cultivar hacia ti mismo. No necesitas justificarte ni buscar razones para amarte; eres digno de amor simplemente porque existes. Este amor puro y sin condiciones es el que te permitirá sanar, crecer y conectar con todo lo que te rodea.

La oscuridad, en realidad, no es más que la ausencia de amor. La sombra representa la negación del amor, su contrario. Si el amor es la luz, la bondad y la vida, entonces la falta de amor es la oscuridad, el mal y la desconexión. Tu mente, a lo largo del tiempo, ha desarrollado miedos y bloqueos como respuesta a esa falta de amor. Tal vez te has encerrado en un círculo de negación, creyendo que si te alejabas del amor, te protegerías del dolor que alguna vez sentiste al amar a alguien. Pero esa protección que creías necesaria en realidad te ha alejado de tu esencia, de tu verdadero ser.

Es importante que entiendas que todo el miedo, el odio e incluso el sufrimiento que has experimentado surgieron por la ausencia de amor, especialmente del amor hacia ti mismo. Cuando no te amas, cuando no te aceptas, dejas un vacío que puede llenarse con emociones negativas. Pero no tiene que ser así. Puedes romper ese círculo de negación y comenzar a abrirte al amor nuevamente. No se trata de ignorar el dolor que sentiste en el pasado, sino de entender que ese dolor no define quién eres ni tu capacidad para amar.

El amor incondicional hacia ti mismo es la clave para liberarte de esos miedos y bloqueos. Cuando te amas de verdad, sin condiciones, comienzas a ver la vida de otra manera. Te das cuenta de que el amor no es algo que debas temer, sino algo que te fortalece y te llena de paz. El amor es la fuerza más poderosa que existe, y tú eres parte de ella. No permitas que las sombras del pasado te impidan ver la luz que hay dentro de ti.

Así que, amado mío, comienza a cultivar ese amor incondicional hacia ti mismo. Acepta tus defectos y virtudes, abraza tu historia y reconoce que mereces amor, no solo de los demás, sino también de ti. Cuando lo hagas, verás cómo la oscuridad comienza a disiparse y cómo la luz del amor ilumina cada rincón de tu vida. Porque el amor es tu verdadera naturaleza, y siempre ha estado ahí, esperando a que lo descubras.

Ahora que has comprendido las leyes del universo, es momento de que las uses para atraer el amor a tu vida y manifestarlo en todo lo que haces. Puedes alinear tu mente y tu corazón con la energía del amor, permitiendo que se sienta y se exprese en cada aspecto de tu existencia. De hecho, tu crecimiento espiritual está profundamente ligado a tu disposición para amarte a ti mismo y dejar que el amor fluya libremente a través de ti. No permitas que los pensamientos limitantes te detengan; al contrario, abre tu corazón para que el amor pueda ser en ti y a través de ti.

El verdadero amor no pone condiciones, no te exige ni te llena de estrés o angustia. Es una energía sabia y paciente, que llega a las almas que están dispuestas a recibirlo. Así como la luz siempre está luchando contra la oscuridad, el amor está en una batalla constante contra el odio y el resentimiento. Pero el amor no lucha con violencia; lo hace con su presencia, con su capacidad para sanar y transformar.

El flujo de la energía del amor nace en cada alma, en cada creación divina, y se expande hacia el universo entero. Todo lo que existe tiene la elección de acercarse a la luz o a la oscuridad. Si decides mantenerte alineado con el amor, siempre te acercarás a la luz y al bien. El ser humano está llamado a buscar una vida llena de luz, armonía y amor. No se trata de ignorar las dificultades, sino de enfrentarlas desde un lugar de amor y comprensión.

Trata de ver el mundo a través de los ojos del amor. Cuando lo haces, comienzas a irradiar esa energía positiva, y, como un imán, atraes más amor hacia tu vida. De esta manera, activas el bien y el amor en todo lo que te rodea. Cada gesto, cada palabra y cada pensamiento lleno de amor tiene el poder de transformar no solo tu vida, sino también la de los demás.

Así que, amado mío, recuerda que el amor es una fuerza poderosa que está dentro de ti, esperando a que la dejes fluir. Alinea tu mente y tu corazón con él, y verás cómo tu vida se llena de luz, paz y armonía. El amor es tu guía, tu fuerza y tu esencia. Permite que sea tu compañero en este viaje, y descubrirás que, con él, todo es posible.

Y como cada día, te hago una pregunta a ti, Y tú, ¿Comprendes que el amor es tu verdadero destino?

tu Ángel de la guarda

En consejos para la vida Hoy el Arcángel Sandalfón te dice: 

El sufrimiento, ya sea físico o emocional, es uno de los desafíos más profundos y difíciles que puedes experimentar en la vida. En esos momentos, es normal sentir que la esperanza se desvanece, que las fuerzas te abandonan y que el dolor parece no tener fin. Puede que te preguntes por qué estás pasando por eso, por qué Dios permite que sufras o si hay alguna salida a tanto dolor. Pero quiero que sepas algo muy importante: incluso en medio del sufrimiento, Dios está contigo. Él no te ha abandonado, ni te ha dejado solo en tu lucha. Al contrario, Él es quien consuela tu corazón en los momentos más oscuros, quien te sostiene cuando sientes que no puedes más, y quien te da la fuerza para seguir adelante.

El sufrimiento no es algo que Dios envíe para castigarte o hacerte daño. Aunque no siempre lo entendamos, el dolor tiene un propósito en el plan divino. A veces, el sufrimiento es una herramienta que Dios usa para enseñarte algo importante, para moldear tu carácter, para fortalecer tu fe o para prepararte para algo mayor. Puede que en el momento no logres ver la razón detrás de tu dolor, pero con el tiempo, si mantienes tu corazón abierto, descubrirás que cada experiencia difícil trae consigo una lección valiosa. Tal vez esa lección sea aprender a confiar más en Dios, a ser más compasivo con los demás, o a valorar las bendiciones que sí tienes en tu vida.

Es crucial que, incluso en medio del sufrimiento, no pierdas la esperanza. Dios conoce tu dolor, Él lo ve y lo comprende. No estás solo en esto. Dedica tiempo a orar, a hablar con Él desde lo más profundo de tu corazón. No temas expresarle tu dolor, tus dudas o tus miedos. Dios no se molesta por eso; al contrario, Él quiere escucharte y consolarte. Pídele que este tiempo de sufrimiento no sea en vano, que fortalezca tu fe, que profundice tu relación con Él y que te prepare para ser un instrumento de consuelo para otros que pasen por lo mismo.

Recuerda que el sufrimiento no es el final de tu historia. Es solo una parte del camino, un capítulo que, aunque doloroso, puede transformarte y acercarte más a Dios. Él no te promete una vida libre de dolor, pero sí te promete que estará contigo en cada paso, sosteniéndote y dándote la fuerza que necesitas para superarlo. Y cuando salgas de ese valle de sombras, podrás mirar atrás y ver cómo Dios obró en tu vida, cómo te sostuvo y cómo usó ese sufrimiento para algo bueno.

Así que, en medio del dolor, no te rindas. Clama a Dios, confía en Él y permite que Su amor y Su paz llenen tu corazón. El sufrimiento no tiene la última palabra; Dios sí. Y Él está trabajando en ti, incluso cuando no puedas verlo. Mantén la fe, porque después de la tormenta siempre llega la calma, y después de la oscuridad, siempre brilla la luz.

Te amo, y deseo que actúes acorde a la sabiduría que te ilumina. 

Mensaje del Arcángel Chamuel:

 

Cuando compartes algo con otra persona, ya sean palabras, gestos o incluso objetos materiales, es importante que lo hagas desde el amor y desde la verdad. No des esperando recibir algo a cambio; comparte porque eso es lo que brota naturalmente de tu corazón. El amor no busca recompensas ni reconocimientos, simplemente fluye y se entrega de manera desinteresada.

Piensa en las veces que has recibido un gesto amable, una palabra de aliento o un regalo inesperado. Esas acciones, cuando nacen del amor genuino, tienen el poder de tocarte profundamente y de recordarte que no estás solo en este mundo. De la misma manera, cuando tú compartes desde el amor, estás sembrando semillas de bondad que pueden crecer y transformar la vida de los demás.

No importa si lo que compartes es grande o pequeño; lo que cuenta es la intención detrás de ese acto. Un simple «gracias», una sonrisa sincera o un momento de escucha atenta pueden marcar la diferencia en el día de alguien. Cuando compartes desde el corazón, no solo estás dando algo material o emocional, sino que también estás transmitiendo una parte de ti, de tu esencia, de tu amor.

Así que, la próxima vez que tengas la oportunidad de compartir con alguien, hazlo con generosidad y sin expectativas. Deja que el amor sea tu guía y que la verdad sea tu fundamento. Porque cuando das desde el corazón, no solo estás enriqueciendo la vida de los demás, sino que también estás alimentando tu propia alma y fortaleciendo tu conexión con el amor universal.

 

Mensaje del Arcángel Haniel:

Siempre que observes a las personas que están a tu alrededor, busca la belleza que hay en ellas. Cada ser humano guarda dentro de sí algo maravilloso, un destello de bondad y luz que refleja el amor de Dios. Si te permites mirar a los demás a través de los ojos del amor, descubrirás esa chispa divina incluso en aquellos momentos en los que cueste verlo. Al conectar con lo bueno y lo hermoso en los demás, también elevas tu propia alma y fortaleces tu vínculo con el Creador.

Cuando tu mente esté agitada o tus pensamientos se desborden, busca refugio en la naturaleza. Allí encontrarás un lugar que te hará sentir como en casa, un espacio donde el ruido del mundo se disipa y puedes escuchar la voz tranquila de tu corazón. La naturaleza es un espejo de la obra divina, un recordatorio de que formas parte de algo más grande y perfecto. Camina entre los árboles, escucha el canto de los pájaros o siente el sol sobre tu piel; en cada elemento, hallarás una oportunidad para calmar tu mente y reconectar contigo mismo.

Dedica tiempo a contemplar el milagro que es la vida en cada rincón de la creación. Cada flor, cada hoja que se mueve con el viento, te habla de un diseño perfecto que también habita en ti. La naturaleza no solo te brinda calma, sino que te invita a reflexionar sobre tu lugar en este vasto universo. Cuando te permites sumergirte en su serenidad, comienzas a recordar que no estás solo, que todo está conectado y que siempre hay belleza esperándote, incluso en los días más oscuros.

 

¡Nos vemos en el camino!…

ॐ SÓLO AMA ॐ

 

 

SÍNTOMAS QUE TE HACEN SOSPECHAR QUE TIENES UN TRABAJO DE MAGIA NEGRA

 

Todos los Mensajes de los Ángeles para ti lo puedes ver aquí

 

MENSAJES DE LOS ÁNGELES PARA TI

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DECRETO DEL ARCÁNGEL URIEL PARA LA SABIDURÍA Y LA ILUMINACIÓN:
«YO SOY UN RECEPTOR DE LA SABIDURÍA DIVINA. EL ARCÁNGEL URIEL ILUMINA MI MENTE Y MI CORAZÓN CON LA LUZ DEL CONOCIMIENTO.
¡Gracias Padre que siempre me oyes!»
Este decreto lo debes realizar durante 21 días.

 

Hoy los ángeles me rodean con su protección y amor. Me siento seguro y apoyado en cada paso que doy. El universo me recuerda que estoy construyendo una base sólida para mi futuro. Agradezco por la estabilidad y la fuerza que me sostienen. Di en voz alta: YO SOY LA SEGURIDAD Y LA PROTECCIÓN DIVINA. PARA DECRETAR Y COMPARTE.

 

 

 

 

 

DI EN VOZ ALTA: «YO SOY GUIADO» PARA DECRETAR y COMPARTE.

 

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[clip_image004% 255B3% 255D.gif]Este mensaje angélico está canalizado por María Hartacho. Todos los derechos están reservados.El presente artículo es original de Digeon.net. Su reproducción total o parcial está sujeta a derechos de autor. Así como el logo.

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