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MENSAJES DE LOS ÁNGELES PARA TI DIGEON 26/11/2024 ARCÁNGEL GABRIEL- TU MIRADA NO MIENTE.

MENSAJES DE LOS ÁNGELES PARA TI DIGEON 26/11/2024 ARCÁNGEL GABRIEL- TU MIRADA NO MIENTE.

El MENSAJE DE LOS ÁNGELES PARA TI lo trae hoy el ARCÁNGEL GABRIEL y te dice: TU MIRADA NO MIENTE.– Amado mío, Cuando cierras los ojos, hay algo que quizás no te das cuenta. Estás conectando con lo más profundo de ti, con tu SER, con esa parte sabia y poderosa que es tu YO SUPERIOR. Aunque no lo veas, esa conexión sigue allí, guiándote y mostrándote el camino.

Cerrar los ojos, ya sea cuando estás despierto o mientras duermes, es una forma de conectar con todas las partes de tu ser. Es un recordatorio de que eres mucho más que solo tu cuerpo físico. Esta conexión sucede en un abrir y cerrar de ojos, casi sin que te des cuenta. Es un instante en el que te reconectas con lo que realmente eres.

El cuerpo humano tiene muchas funciones y necesidades distintas. Cerrar los ojos es algo esencial para tu salud: ayuda a mantener tus ojos hidratados, te permite descansar mejor y cumple con muchas otras tareas importantes. Sin embargo, hay algo más que quizás no sabías. Cerrar los ojos también tiene un profundo significado espiritual, un propósito más allá de lo físico, que te conecta con lo divino y con tu interior.

Al cerrar los ojos, incluso con un solo pestañeo, todo a tu alrededor parece desvanecerse. En ese momento, lo que estaba dormido dentro de ti comienza a despertar, aunque solo sea por un breve instante. Aunque sientas que te sumerges en la oscuridad, en realidad, es en esa oscuridad donde surge la luz. Es allí donde nace una nueva forma de ver y entender tu realidad.

Es decir, cuando cierras los ojos, te abres a una realidad que no puedes percibir con tus sentidos habituales. Conectas con capas más profundas de tu ser, esas que suelen permanecer ocultas, pero que siempre están ahí. Forman parte de tu SER, de tu YO SUPERIOR. Por eso, cuando decides rezar o meditar, notarás que todo se vuelve mucho más fácil cuando cierras los ojos. Al hacerlo, te sumerges en un espacio donde es más sencillo encontrar la calma y la conexión profunda contigo mismo.

Por eso, aunque no lo notes, cada vez que parpadeas, algo dentro de ti se relaja y se calma. Es como si ese parpadeo fuera una pequeña reconexión con tu SER, algo que te ayuda a no perderte, a no desconectarte de lo que realmente eres. Cada vez que cierras los ojos, aunque sea por un instante, estás tocando tu esencia espiritual, recordándote a ti mismo lo profundo de tu ser.

Cada parpadeo se convierte en un pequeño paso hacia una dimensión más profunda, una conexión con algo superior. El acto de cerrar los ojos, tan sencillo, es en realidad una manera de entrar en contacto con tu esencia interior, con la presencia divina que habita en ti. Es como abrir una puerta hacia todo lo que resides dentro de ti. Al cerrar los ojos, te enfocas en tu interior, alejándote de las distracciones del mundo que te rodea. Y es que, en ese momento, te conectas con algo mucho más grande que tú, algo que te trasciende y te guía.

Al cerrar los ojos, te conectas con la presencia divina, y por un breve momento, aunque solo sea una fracción de segundo, recuerdas que eres parte de algo mucho más grande: el universo. Es como si, en ese instante, tu ser se alineara con la energía cósmica que te rodea. Además, cerrar los ojos actúa como un mecanismo de renovación energética. Cada vez que abres y cierras los ojos, es como si te despertaras con tus energías un poco más renovadas, más frescas y llenas de vida.

Hoy quiero que comprendas algo muy importante: el universo te ofrece muchas formas de conectar con tu SER, y una de las más sencillas es cerrar los ojos. Al hacerlo, te olvidas del mundo exterior y te centras en tu interior, en lo divino que habita en ti. Tu cuerpo hace esto de forma natural, sin que seas consciente de ello. Como te he explicado antes, cerrar los ojos no solo cumple funciones físicas, también tiene un profundo propósito espiritual. Cada vez que parpadeas o cierras los ojos, estás viviendo un momento sagrado, una oportunidad para reconectarte con tu esencia más profunda.

Cerrar los ojos es un acto que te invita a reconectar con la presencia divina que reside en ti. Es como una llamada de tu interior, una invitación a hacer una pausa y volver a lo esencial. Cada vez que lo haces, te recuerda que hay una vida mucho más grande y profunda que lo que puedes ver con tus ojos físicos. Por eso, cuando cierras los ojos, tus otros sentidos se agudizan. A veces, es necesario ver con los ojos del alma, porque hay momentos en los que necesitas recordar que el mundo es mucho más de lo que puedes tocar o percibir con tus sentidos.

Hoy te invito a cerrar los ojos de manera consciente, a dar un paso atrás de las distracciones del mundo físico y un paso adelante hacia la conexión con tu naturaleza espiritual. Al cerrar los ojos, estarás cerrando la puerta a todo lo que te impide conectar con tu SER, con tu verdadero YO. Recuerda, eres mucho más que las preocupaciones cotidianas, mucho más que tu cuerpo físico. Eres una criatura única, llena de luz y potencial, maravillosa en su esencia. Este simple gesto te llevará de vuelta a ti mismo, a la verdadera paz que habita en tu interior.

Tu cuerpo está diseñado de manera perfecta para que puedas establecer conexión con tu SER siempre que lo necesites. Esos pequeños momentos en los que tus ojos se cierran de forma automática son una señal de tu SER, un suave recordatorio que te dice: «Estoy aquí». Es una invitación a reconectar contigo mismo, para que no te pierdas en el ruido del mundo. Por eso, cuando te encuentras en calma, parpadeas más seguido y cierras los ojos para relajarte aún más. Es como si tu ser supiera que, al hacer esto, te estás acercando a tu verdadera esencia.

Cuando estás nervioso, asustado o estresado, tiendes a mantener los ojos muy abiertos, parpadeas menos y a veces te resulta difícil conciliar el sueño. Sin embargo, dentro de ti hay un núcleo de calma y serenidad, un lugar de paz al que accedes cada vez que cierras los ojos. Aunque no lo seas consciente, lo haces. Este núcleo está siempre allí, esperando que lo reconozcas. Hoy quiero compartir esta información contigo, con el propósito de ayudarte en tu proceso de despertar de conciencia, para que te conectes más profundamente con esa paz interior que siempre ha estado en ti.

Cuando te sientas desconectado de tu SER, ansioso o estresado, recuerda que siempre puedes encontrar calma al cerrar los ojos. Al hacerlo, concéntrate en lo que hay dentro de ti. Tu intuición te guiará hacia ese espacio de paz y quietud interior, un lugar donde puedes reconectar con tu SER. En ese momento, encontrarás la serenidad que necesitas. Todo lo que sucede en tu cuerpo tiene un propósito, tanto físico como espiritual. Y el propósito espiritual de cerrar los ojos es justamente ese: ayudarte a conectar con tu verdadera esencia, recordarte que la paz está dentro de ti, esperando a ser encontrada.

Al final de cada parpadeo, o cuando abres los ojos cada mañana, volverás a conectar con el mundo exterior. Pero, en ese momento, llevarás contigo la huella de tu mundo interior. Habrás transformado algo tan sencillo como parpadear o cerrar los ojos en un acto sagrado, un acto consciente. Y esta es una de las claves para el despertar de conciencia: entender que lo más simple puede ser un puente hacia lo divino, un recordatorio de tu conexión con tu esencia más profunda.

Cuando te des cuenta de que todo en la vida tiene un propósito espiritual y que todo está conectado, comenzarás a ver las cosas de manera diferente. En la quietud de tus ojos cerrados encontrarás la presencia divina, viva y resplandeciente en ti. Es esa llama interior que siempre debe mantenerse encendida, porque es tu hogar, tu refugio, tu esencia. Cada abrir y cerrar de ojos es como el respirar para tu alma, un acto que te conecta con tu ciclo vital interno. Siempre que puedas, cierra los ojos y recuerda que, al hacerlo, te estás reconectando con tu SER, con esa fuerza profunda que habita en ti.

Te amo!!

Y como cada día, te hago una pregunta a ti, Y a ti, ¿Quién crees que es esa persona que sigue rezando por ti?

tu Ángel de la guarda

En consejos para la vida Hoy el Arcángel Uriel te dice: 

¿Alguna vez te has sentido incomprendido? A veces sientes una tristeza profunda, pero parece que nadie logra entender lo que estás viviendo. O tal vez te sientes frustrado y, en lugar de apoyo, los demás te dicen que no tienes razones para preocuparte. Lo mismo pasa cuando tu ánimo no es el mejor y te dicen que deberías estar bien, que no tienes motivos para no ser feliz. Estas palabras, aunque bien intencionadas, pueden hacerte sentir aún más solo en tu dolor.

Pero las cosas no siempre son tan simples. Que los demás no comprendan o no le den importancia a lo que sientes, no significa que tus emociones no sean válidas. Cuando te sumerges en tus pensamientos y en lo que sientes, tú sabes, en lo más profundo, cuándo algo no está bien. A veces, solo tú puedes reconocer esa incomodidad interna, esa señal de que necesitas hacer algo diferente, aunque el mundo a tu alrededor no lo vea.

Es natural que, si las personas a tu alrededor te dicen que no pasa nada, eso solo haga que te sientas peor, como si estuvieras exagerando o incluso sintiéndote culpable. Intentas encontrar respuestas a todas esas preguntas, pero, por más que busques en las palabras de los demás, ninguna parece aliviarte realmente. Con el tiempo, ese peso que llevas sobre tus hombros se va haciendo más grande y más pesado, como si te aplastara. Lo que realmente necesitas entender es que tus preocupaciones son válidas, que tus emociones y sentimientos no son un error ni algo de lo que debas avergonzarte.

Recuerda que todo lo que sientes sucede por algo y tiene un propósito. Que los demás no puedan verlo o comprenderlo no significa que lo que estás viviendo no sea importante. No dejes que las opiniones ajenas te hagan sentir culpable por lo que estás sintiendo. Muchas veces, las personas que te dicen esas cosas lo hacen con la mejor de las intenciones, pero eso no significa que sus palabras realmente te ayuden. A veces, simplemente necesitas ser escuchado y validado en tu dolor, no recibir respuestas que minimicen lo que estás atravesando.

A veces, cuando te dicen que no tienes de qué preocuparte, en lugar de ayudarte, eso te hace sentir aún más vacío. Es importante que entiendas que lo que sientes solo lo sabes tú. Eres tú quien tiene acceso a esa verdad interior, y también lo saben tus ángeles, el universo. No necesitas la aprobación de los demás para validar tus sentimientos. Lo que experimentas es real para ti, y está bien sentirlo, aunque otros no lo entiendan.

Lo que sientes no es ni correcto ni incorrecto, simplemente es parte de ti. Y, al ser parte de ti, es importante que lo aceptes y lo reconozcas. Cuando algo te duele por dentro, cuando sientes que algo no está bien, lo peor que puedes hacer es ignorarlo. Te mereces darte permiso para reconocer lo que estás sintiendo, para validar tu propia experiencia. Debes respetarlo, porque esas emociones tienen un mensaje para ti, y es importante escucharlas, no esconderlas.

Los momentos de tristeza, cuando los demás no pueden ofrecerte consuelo, pueden sentirse muy difíciles de llevar. En esos momentos, es importante que pidas ayuda a tus ángeles, porque ellos siempre están ahí para ti. En el universo, se entiende que todo sucede por una razón. Si algo no va bien dentro de ti, es esencial que lo reconozcas y lo aceptes. No te obligues a ignorarlo o a esconderlo. El primer paso para sanar es aceptar lo que sientes, y permitir que la guía divina te ayude a atravesar ese dolor.

No tienes que sentirte mal por estar así. Aunque todos te digan que tienes que sonreír o estar bien, si sientes que necesitas llorar, hazlo. Si sientes que necesitas un descanso, no dudes en tomártelo. Mantener una actitud positiva es importante para que las cosas fluyan, pero eso no significa que debas ignorar lo que no está bien dentro de ti. Reconocer y aceptar tus emociones es el primer paso para sanar y seguir adelante. No te obligues a ser feliz todo el tiempo, está bien no estar bien a veces.

No te compares con los demás ni dejes que nadie tenga el poder de juzgar tus sentimientos y emociones. Cada vida es única, cada experiencia lo es, y por eso lo que vives es tuyo y solo tuyo. No tienes que ponerte una máscara de felicidad cuando te sientes triste. La tristeza también es parte de la vida, es parte del aprendizaje. La tristeza tiene un propósito: ayudarte a encontrar consuelo, a calmarte y a recuperarte. Es una parte fundamental del proceso de sanación. Solo tú conoces tus batallas internas, y para superarlas con éxito, no debes ignorarlas, sino aceptarlas y enfrentarlas con valentía.

Si te sientes incomprendido, no ignores lo que estás sintiendo. No prestes atención a esas personas que te dicen que debes dejarlo pasar, que tienes que ignorarlo. Todo lo que sucede dentro de ti tiene un propósito, todo tiene un motivo. Respeta lo que sientes en este momento, aunque no lo entiendas del todo. Y busca ayuda y apoyo donde realmente puedas encontrarlo, en lugares que te ofrezcan consuelo y comprensión. Tu bienestar emocional es valioso y merece ser cuidado.

Si algunas personas en tu entorno no te comprenden, quizás sea el momento de buscar ayuda de un profesional que te guíe. Y si te comprenden, pero sientes que no es suficiente, debes explorar nuevas formas de avanzar y sanar. Lo más importante es que reconozcas lo que estás sintiendo y lo respetes. No minimices tus emociones, porque lo que vives es válido y merece ser atendido. Tú eres el primer paso en tu propio proceso de sanación.

En los momentos de soledad y confusión, recuerda que siempre tienes el apoyo de seres celestiales que te comprenden de una manera profunda. No estás solo en tus sentimientos. El amor divino te rodea constantemente, incluso cuando sientes que nadie más puede entender lo que estás viviendo. En esos momentos difíciles, confía en que hay una presencia que te acompaña y te cuida, guiándote hacia la sanación y la paz interior.

A menudo, quienes se sienten incomprendidos son los que tienen la capacidad de ver más allá de lo evidente, de percibir lo que otros no pueden. Eres un faro de luz, una chispa que ilumina el camino en un mundo que aún no comprende del todo el poder de tu brillo. No te sientas menos por no ser comprendido, porque tu visión única y tu sensibilidad son dones que te permiten conectar con lo profundo, con lo verdadero.

 

Te amo, y deseo que actúes acorde a la sabiduría que te ilumina. 

Mensaje del Arcángel Metatrón:

Tu conexión con el universo te hace verdaderamente único. Aunque todas las criaturas vivas están interconectadas, tu existencia tiene un propósito que solo tú puedes cumplir. Has sido creado con amor y eres profundamente valorado y apreciado por el universo. Recuerda siempre que mereces recibir amor, mereces que las cosas buenas lleguen a tu vida y, sobre todo, mereces vivir en armonía y bienestar. Tu merecimiento es tan grande como el amor que resides en ti.

Mensaje del Arcángel Miguel:

Hoy te traigo sabiduría para que puedas mantener conversaciones llenas de claridad y entendimiento. Serás bendecido con el don del diálogo, el cual te permitirá comunicarte de manera abierta y sincera. Este es un momento crucial, porque es necesario que tengas una conversación importante con alguien a quien amas. No temas, estaré a tu lado en todo momento, brindándote apoyo y guía. Confía en que todo saldrá bien. Este es un paso importante en tu camino hacia la comprensión y la conexión más profunda con esa persona.

 

¡Nos vemos en el camino!…

ॐ SÓLO AMA ॐ

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DECRETO PARA TENER SUMINISTRO ECONÓMICO «YO SOY LA FUENTE DE SUMINISTRO ECONÓMICO DEL PADRE ETERNO. TODO LO TENGO Y NADA ME FALTA»

¡Gracias amado mío que siempre me oyes!

Este decreto lo puedes realizar durante 3 días.

 

«MIS ÁNGELES ME GUIAN Y ME PROTEGEN. NO TENGO NADA QUE TEMER PORQUE EL EJÉRCITO CELESTIAL ESTÁ DE MI LADO» 

DI EN VOZ ALTA: «YO SOY PROTEGIDO» PARA DECRETAR y COMPARTE.

 

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[clip_image004% 255B3% 255D.gif]Este mensaje angélico está canalizado por María HartachoTodos los derechos están reservados.El presente artículo es original de Digeon.net. Su reproducción total o parcial está sujeta a derechos de autor. Así como el logo.

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